Capítulo uno
La mujer que nadie notaba
Diana McDonell despertó con el timbre de la habitación de invitados resonando como una sirena dentro de su cabeza. No era la primera vez, y sabía que no sería la última.
Se puso las pantuflas en silencio. Las mismas que usaba desde el primer mes de matrimonio, viejas y desgastadas como ella. Caminó hasta la puerta y la abrió con una calma anestesiada.
Del otro lado estaba el asistente de la familia Casanova. Rostro serio, maleta térmica en una mano y un sobre con el logotipo del Hospital Médico de Valmont.
“La ambulancia está esperando.”
Miguel no estaba en casa. Como siempre. En los momentos que exigían amor, él era ausencia. Pero esa noche algo cambió: Diana recordó quién era.










